

El psiquiatra del HUIC Ignacio Vera López ha coordinado el estudio “La terapia electroconvulsiva en España: situación actual y orientaciones futuras”, promovido por la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, nos desgrana la situación actual de esta terapia en nuestro país y pone luz sobre los prejuicios que el cine y la televisión ha generado en la población. El estudio ha contado con la participación de algunos de los principales expertos en TEC del país, como Javier Sanz, Miquel Bernardo o Mikel Urretavizcaya.
La terapia electroconvulsiva (TEC) es uno de los procedimientos sanitarios que cuenta con una leyenda negra en el imaginario colectivo alimentada en gran parte por el cine y la televisión. ¿Cómo ha evolucionado esta técnica a lo largo de los años?
Ignacio Vera López: Hasta 1930 el tratamiento de los pacientes psiquiátricos institucionalizados se limitaba a los cuidados supervisados y a la prevención de riesgos. La TEC surgió a mediados de los años 30 observándose desde el inicio mejorías clínicas espectaculares en algunos grupos de pacientes por lo que pronto se extendió por Europa y Estados Unidos.
Sin embargo, la introducción y extensión de los psicofármacos y el rechazo de la población y de los propios profesionales a la TEC llevaron a una restricción en su empleo en diferentes regiones mundiales en los años 70 y 80. Tras el rechazo a la TEC parecían encontrarse el empleo indiscriminado en sus orígenes, las críticas por el desconocimiento de su mecanismo de acción o sus potenciales efectos secundarios conceptuándose como un tratamiento peligroso y atemorizante. La reacción contra la TEC aunque, quizá, justificada parcialmente al principio, fue sin embargo indistinta, radical y antiempírica.
Es a partir de los años 80 y 90 cuando se reconoce y recupera la TEC como una intervención probada, eficaz y segura en pacientes con ciertas enfermedades mentales. No obstante, la introducción de nuevos agentes psicofarmacológicos cada vez mejor tolerados junto con la falta de conocimiento y la persistencia de prejuicios entre los profesionales y la población ha relegado su uso como tratamiento de último recurso.
¿En qué tipo de pacientes y para qué enfermedades está indicada la TEC?
IVL: La TEC estaría especialmente indicada en episodios depresivos graves como los que cursan con sintomatología psicótica, melancoliforme o seudodemencial, en cuadros catatoniformes o en ciertos pacientes con trastornos afectivos o esquizofrenia en los que urge la mejoría o en quienes existe contraindicación, resistencia o intolerancia a determinados psicofármacos.
¿En qué ha consistido el estudio llevado a cabo por la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica?
IVL: La información sobre el empleo de la TEC en España era antigua e incompleta. Un grupo de psiquiatras de Madrid y Cataluñapropusimos llevar a cabo una encuesta nacional desde una perspectiva salubrista con el fin de explorar las tasa de utilización y la adecuación en el empleo de la TEC en España de cara a orientar futuras recomendaciones que permitan mejorar la equidad en el acceso y la efectividad en el coste del procedimiento.
¿Cuál es la situación actual de la TEC en España?
IVL: La tasa de aplicación de la TEC en España continúa siendo una de las más bajas de los países occidentales –entre 3 y 5 veces por debajo de las tasas notificadas en Canadá, Estados Unidos, Australia o los países nórdicos-. Existen además enormes diferencias en su utilización no sólo entre las distintas comunidades autónomas y provincias sino hasta entre los distintos hospitales de una misma provincia. Así, por ejemplo un ciudadano vasco tendría 35 veces más probabilidades de recibir TEC que un extremeño. La variabilidad en su empleo parece deberse a una enorme heterogeneidad entre los psiquiatras en cuanto al lugar que debería ocupar la TEC en el tratamiento de los trastornos psiquiátricos. No obstante, el estudio revela que las indicaciones de la TEC en nuestro país parecen estar en consonancia con la evidencia existente en los países de nuestro entorno y que la práctica del procedimiento habría mejorado notablemente en los últimos años.
¿Cuál sería, desde tu punto de vista, la frecuencia de aplicación deseable?
IVL: No existe ningún diagnóstico que suponga la indicación sistemática de la TEC lo que dificulta el establecimiento de una frecuencia óptima de utilización. En este sentido, parece recomendable llevar a cabo auditorias clínicas que revisen tanto las estrategias terapéuticas empleadas en pacientes con indicación de TEC -con el fin de detectar su posible infrautilización- como el diagnóstico clínico de los pacientes tratados con TEC -con el fin de descartar su empleo rutinario fuera de las indicaciones establecidas por las guías de practica clínica-.
Uno de los aspectos que recoges en tu artículo desde un punto de vista crítico es la formación de la población y los profesionales en TEC, ¿cómo es esa formación y cómo se puede mejorar?
IVL: Así es. Por un lado se ha alertado de que el estigma de la población en relación con la TEC podría haber contribuido a su infrautilización en los últimos años. La desinformación y el desconocimiento de la realidad de la TEC por parte del público permitiría que sean los prejuicios provenientes en buena medida del cine y la televisión los que dominen su visión sobre la TEC. La puesta en marcha de programas de educación sanitaria capacitarían a la población promoviendo una visión más realista y ajustada del procedimiento.
Por otro lado los resultados de nuestra encuesta revelan una deficiencia en la formación de los psiquiatras en TEC, a pesar de haberse demostrado que la formación en TEC promovería su utilización y mejoraría la calidad en la práctica del procedimiento. Parece esencial por tanto, asegurar su enseñanza en las facultades de Medicina, exigir su inclusión como rotación obligatoria dentro de los programas de residencia de psiquiatría y anestesia y promover la realización de cursos acreditados específicos sobre TEC destinados a todos los profesionales sanitarios involucrados en su indicación y/o aplicación.
Ignacio Vera López es psiquiatra del Hospital Universitario Infanta Cristina, especialista en Psiquiatría y en Medicina Preventiva y Salud Pública; máster en Salud Pública y doctor en Medicina.